Quien piensa en Alfa Romeo no puede dejar de pensar en su característico Biscione. Una marca que permaneció siempre fiel a sí misma, sufriendo pocos cambios y siendo más bien adaptado en el curso de los años por motivos empresariales, estilísticos o históricos.
A.L.F.A. nace como acrónimo de Anónima Lombarda Fabbrica Automobili, y es justamente éste el contenido en el primer automóvil de 1910.
Unido a los símbolos heráldicos de la casa de los Visconti: el Biscione, justamente. Las palabras ALFA y MILANO del contorno están divididas por los nudos de Saboya, que la marca llevará en sí hasta la caída de la monarquía italiana. Cuando luego de algunos años Alfa es adquirida por el Ing. Nicola Romeo, su apellido es agregado a la marca: allí nace Alfa Romeo. La conquista del primer título mundial con P2 lleva a otro elemento de la marca: la corona de laureles.
La austeridad de la posguerra – junto con la destrucción del molde original en un bombardeo – llevó a utilizar una marca más simplificada y monocromática, donde los nudos de Saboya son sustituidos por dos “ondas”.
En los años ’50 la marca adquiere nuevamente toda su anterior riqueza cromática, mientras que en 1972 se decide quitar del logo la leyenda Milano, luego de la apertura del establecimiento Alfa Sud, cerca de Nápoles.
El último restiling es de los años ’80 cuando la marca aumenta de diámetro y desaparece la corona de laureles.
Para todos los alfistas del mundo, la marca Alfa Romeo es desde siempre una combinación de pasión y deportividad, símbolo de valores verdaderos y genuinos, un amor sin fin.