El frontal es seguramente uno de los elementos más distintivos de un automóvil Alfa Romeo, con los faros y la típica calandra reconocibles inmediatamente, a la primera mirada.
En el 24 HP de 1910, el gran radiador vertical en bronce estaba acompañado por dos “linternas” laterales, accionadas a gas. Luego de veinte años, el frontal tiene en cambio una posición más inclinada, con una reja de protección delante.
Con la llegada de nuevos procesos de elaboración, también las formas se benefician, haciéndose más fluidas y aerodinámicas: podemos entrever así en el 8C 2900B Lungo antes y en el Villa d’Este luego la forma de escudo con ranuras agregadas. Pero es sólo con la Giulietta que nace el célebre “trébol”, con un escudo central y los clásicos bigotes laterales, acompañados de los faros redondos que hacen – si es posible - al coche aún más bello.
En la era moderna o “racional” todo el ancho del frontal está ocupado por una toma de aire, dentro de la cual están integrados el escudo y los faros. Son justamente estos últimos los que más cambian: encontramos así faros redondos en el GTA, rectangulares en el Alfasud y trapezoidales en el Alfa 75.
Si con el 164 y el GTV/Spider el escudo vuelve a apoyarse en el capot del motor, con el 156 éste adquiere nuevamente su rol “dominante” en el frontal, moviendo la matrícula del auto.
En los últimos años, los automóviles Alfa Romeo a menudo han querido proponer el clásico trébol – ver el 147 o el nuevísimo 8C Competizione – con el Brera para señalar una suerte de nuevo “Family feeling”.