El uso de materiales refleja el desarrollo de la técnica automovilística.
Fundamental en el primer automóvil de 1910 es el metal, no sólo empleado como revestimiento sino también para la estructura misma del auto. No olvidemos que el automóvil nace como evolución de la carroza.
Presente en todos los períodos históricos – con más o menos uso – es en cambio, el acero: un ejemplo es el abundante uso que se hace en el AR51, conocido también como “Matta”.
Con el tiempo, el aluminio y sus aleaciones son cada vez más utilizados para los componentes mecánicos así como también para los estructurales e incluso en la carrocería. Tal es el caso del GTA de 1965.
Más allá de su uso “clásico”, el empleo del cristal alcanza su cima probablemente en los prototipos que la casa del Biscione saca entre los años ’60 y ’70 y luego en los ’90: el 33.2 de Pininfarina, Caimano y Proteo son ejemplos más que raros por el ingenio y belleza del resultado.
El titanio es utilizado en los detalles estructurales del bastidor del automóvil de carrera, como para las suspensiones del F1 179 F de 1982.
Pero es tal vez con los materiales “compuestos” – utilizados para las carrocerías y luego para todo el conjunto de los autos de carrera – que se pueden notar resultados realmente fascinantes, como en el caso del 33 SC 12 (1977) que utiliza fibra de vidrio, o del Gruppo C (1986), un prototipo en el cual predomina el kevlar.
Ya en el 8C Competizione, los elementos en carbono hacen a este automóvil sencillamente único.